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La Nota Económica – Educar desde la conversación

La Nota Económica – Educar desde la conversación

Rosita Caro

 

Fundadora y directora del Colegio Hacienda Los Alcaparros. Para Rosita, Educar es un acto humano que se construye en la conversación, la sensibilidad y la confianza. Su historia no habla de verdades absolutas ni de liderazgos impositivos, sino de la convicción de formar personas capaces de cuidar de si mismas y de los otros para transformar una sociedad. En esta entrevista, comparte los aprendizajes de mas de 35 años de liderazgo educativo.

 

Educar desde la conversación

 

La Nota Económica. En la educación, la motivación lo es todo. ¿Cómo la cultiva en su equipo de trabajo?

 

Rosita Caro. Motivar en el mundo de la educación es un privilegio. Los profesores no llegan a un colegio por casualidad. Llegan por vocación, por pasión, por  una convicción profunda para transformar. Eso ya es una ventaja enorme.
Un colegio no es una empresa tradicional, es un espacio donde cada palabra y acción tiene un impacto real en la formación de una persona. En Los Alcaparros vivimos esa responsabilidad con  mucha conciencia que nos cohesiona como equipo. Nos une la apertura permanente a la innovación, somos un colegio que no le teme al cambio con libertad y confianza. Para nosotros, el maestro es quien le da vida al proyecto educativo en el aula, quien lo interpreta, lo enriquece y lo hace realidad. Por eso hablamos de responsabilidad y de cocreación. Aquí, cada docente es protagonista y constructor de la experiencia educativa que queremos ofrecer. Y cuando alguien siente que su voz cuenta y que su labor trasciende, la motivación surge de manera natural.

 

LNE. ¿Cómo se construye autoridad sin renunciar a la sensibilidad?

 

RC. En la medida en que en Los Alcaparras ha ido evolucionando nosotros también hemos ido evolucionando en nuestra propia percepción de lo que es la autoridad. Cuando hablamos de autoridad, la primera premisa que tiene este colegio es que ‘la verdad no la tiene una sola persona, sino que se construye en la conversación, en la relación y en la manera en la que se trabaja’. Desde ese lugar, entendemos la autoridad como un ejercicio colectivo, donde la voz del maestro, de las familias y de los estudiantes no se impone, sino que dialoga y se integra en un mismo propósito.

 

LNE. ¿Qué parte de su historia no se ve cuando se habla del éxito que ha tenido liderando la institución?

 

RC. Creo que la parte de la historia que no se ve, son las pautas de crianza con las que uno fue acompañado durante la vida. Yo vengo de una familia de 6 hermanos donde mis papás siempre fueron muy claros con los valores, sobre todo el del aprendizaje, la educación y el trabajo.

Entendimos desde muy temprana edad que la única herencia que mi papá nos iba a dejar era la educación. Mi mamá jugó un papel muy importante porque siempre nos decía: «es que ustedes tienen que ir a la Universidad». De hecho, cuando salíamos en el carro y pasábamos por cualquier universidad, nos decían: «miren bien, porque ahí es donde ustedes van a estudiar». Entonces siempre hubo un principio de proyección, de expectativa, de que teníamos que ser unas mujeres educadas y con un alto nivel en nuestros aprendizajes.

 

LNE. ¿Por qué considera que el liderazgo femenino es clave para el país?

 

RC. Pienso que el liderazgo femenino y el liderazgo masculino son im.portantes pero, desde mi perspectiva, el liderazgo femenino aporta un montón de conocimiento y de nuevas formas de resolver los conflictos, de crear cohesión, de ir un poco más allá de las miradas polarizadas de los asuntos, porque la mujer tiene una enorme práctica en desplegar una ética y unas formas del cuidado. Entonces, ·casi que le es más fácil reconocer rápidamente la vulnerabílidad, la debilidad o dónde está la injusticia. Esa trayectoria de la mujer para el cuidado ha fortalecido valores como la resiliencia y la sensibilidad social, que en las organizaciones se traducen
en una mayor capacidad para reconocer las emociones y construir conexiones humanas, tan necesarias para un país que busca cohesión.

 

LNE. ¿Qué siente al liderar este proceso académico y cuál ha sido uno de sus  mayores aprendizajes?

 

RC. Cuando inició el colegio, hace 34 años, yo tenía una visión del liderazgo que significaba que «el líder lo tiene que hacer casi todo, solucionar todos los problemas, tener todas las respuestas y, prácticamente, tener la verdad permanentemente frente a las múltiples
preguntas de todo el mundo», pero con el tiempo me voy dando cuenta que el liderazgo es más un liderazgo compartido, que entre más libertad, posibilidad de cambio e innovación tengan las personas dentro de la organización, se logra una cohesión mayor alrededor
de un sentido, de un significado o de una narrativa que tiene la comunidad. El mayor aprendizaje en términos de liderazgo ha sido decir: «yo no tengo la razón, la razón la construimos entre el grupo que la tiene que construir». Y el otro gran aprendizaje es aprender de todo lo que me rodea.

 

LNE. ¿Cór:no se construye una voz propia en escenarios  donde ya existen modelos establecidos de liderazgo?

 

RC. No ha sido fácil. La educación es una de las instituciones sociales más tradicionales que hay. Es una estructura que tiene casi dos siglos y que no cambia mucho. En la educación la mujer sí ha tenido una palabra importante, porque la mayoría son profesoras y su participación es sustancial en la construcción de la propia voz. Y relacionado con la experiencia aquí en Hacienda Los Alcaparras, creo que ha sido la claridad en que presentamos a la sociedad colombiana un proyecto educativo desde unas categorías que no se
habían pensado de esa manera. Entonces de principio dijimos, es un colegio donde lo primero es el desarrollo del niño y después hay currículums, ¿cuál es el potencial de cada niño? y eso en cierta manera rompió bastante la estructura de ese momento. También la propuesta de formación de una ética del cuidado, es decir, los valores nacen en la relación con uno mismo, aprendera ser bueno consigo mismo. Y la afirmación que hizo el colegio desde su Inicio en 1992: ‘el arte y la müslca son la expresión humana por excelencia’, de manera que no pueden reducirse únicamente a unas clases, sino que tienen que ser porte de la vida cotidiana y formar parte del aprendlrnjo mismo.