Aprendizaje y conexión con los caballos en la primera infancia
Durante la infancia cada experiencia de aprendizaje se convierte en un recuerdo significativo que acompaña a los niños y niñas a lo largo de su vida. Cuando el aprendizaje ocurre en contacto con la naturaleza, el cuerpo y la emoción, el desarrollo integral se fortalece de manera profunda. En este contexto, el Colegio Hacienda Los Alcaparros ofrece una experiencia de aprendizaje en la que el vínculo con los caballos se integra dentro de la propuesta pedagógica de la primera infancia. Este enfoque es liderado por el profesor de educación física Luis Sicuamia quien desde 2006 se desempeña en el ámbito ecuestre, actualmente es entrenador de equitación en las disciplinas de Vaulting y programa Galopes. Su vínculo con los caballos comenzó en 1999, inicialmente como una experiencia personal orientada a la gestión emocional a través de actividades de equinoterapia. A partir de esta vivencia, y tras reconocer el impacto positivo de la interacción con los caballos en el autocontrol, decidió profundizar en este campo. Su práctica parte de una convicción profunda: los caballos, desde su sensibilidad y presencia, ofrecen a los niños un espacio auténtico para desarrollar confianza, autorregulación y conexión con otros. En esa relación, el aprendizaje no se impone, se construye. El profesor Luis destaca 3 aspectos del desarrollo infantil que beneficia el aprendizaje con caballos:
1. Desarrollo corporal y conciencia motriz en la primera infancia Durante los primeros años, el cuerpo es el principal mediador del aprendizaje. El contacto con el caballo permite reconocer sensaciones, enfrentar miedos de manera gradual y fortalecer la seguridad personal La experiencia corporal se transforma en una oportunidad de autoconocimiento que sienta bases para aprendizajes posteriores.
2. Educación socioemocional y regulación emocional Desde la dimensión socioemocional, el caballo cumple una función formativa al favorecer la respiración consciente, la presencia y la serenidad como prácticas vividas. Los niños reconocen que su estado interno incide en la relación con el otro y comienzan a desarrollar herramientas para gestionar lo que sienten.
3. Movimiento, conciencia corporal y experiencia A través de propuestas lúdicas, diseñadas de acuerdo con la edad, los niños fortalecen el equilibrio, la coordinación, la orientación espacial y el control corporal, siempre desde el juego y el disfrute. El caballo amplifica la experiencia motriz y relacional propia de esta etapa del desarrollo, convirtiendo el movimiento en una vivencia significativa.
Una experiencia de aprendizaje singular en la primera infancia
La experiencia con los caballos en la primera infancia constituye un escenario de aprendizaje poco común dentro del contexto escolar. Sin embargo, en el Colegio Hacienda Los Alcaparros no se trata de una actividad eventual, sino de una experiencia formativa sostenida que amplía las posibilidades de desarrollo desde los primeros años de manera significativa.
